lunes, 17 de noviembre de 2014

Es inseparable, delicioso y me trae decisiones para formar carácter

Hay situaciones inseparables y deliciosas, como las papas y el aderezo ranch, como una sala IMAX y una película de Christopher Nolan, como el bolillo con cajeta, como la boca de cierto muchacho. 

Y hablo de esto porque para mí el pensar en su boca no es sólo maravillarme por sus hermosos dientes, su intrépida lengua o el sabor de su aliento, sino por el movimiento de neuronas que implica que actúe como un todo, que le permite hablar de cuestiones increíbles con una voz que me derrite, por eso y el sentimiento que mueve todo su actuar... Me encanta, me atrae una y otra vez y caigo irremediablemente a lo que sé que podría ser una vida de altibajos llena de pasión por las personas y las situaciones. 

Ahora queda tomar una decisión que implica, de nuevo, alejarme un poco de mi sueño, de un anhelo profundo que me aterroriza pero que he tomado como mío al pasar del tiempo. 

¿Cuándo se está listo en realidad? 
Lo único que sé es que el tiempo no es óptimo. Podría haber un mejor marco de referencia, mejores resultados que sustenten una decisión positiva. 

A buscar resultados. A vivir. 


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