lunes, 27 de octubre de 2014

¿Qué hace falta para cambiar una mentalidad?

En mi caso, hizo falta el detonante indiscutible de mi adicción a la aceptación (y una baja autoestima) ligada al don que Tehlu me dio para sentir empatía por casi cualquier ser viviente.

En mi esfuerzo por ser como los demás (y durante mis 21 años de vida) encontré que podía ayudar y ser aceptada por ello, por lo cual me volví mamá de un muchacho de mi edad (a los 15), abandoné mi intención de estudiar en la UDLAP o Tec de Monterrey por pensar que no valía la pena matarse por una beca ahí, desaproveché la oportunidad de realizar el sueño americano (o de aprovechar su m a r a v i l l o s o sistema educativo), temí por un cambio muy radical y dejé pasar mi sueño de convertirme en periodista en la UNAM (que pues iba a ser en FES Aragón así que ni iba a estar tan chido), para regresar, literalmente, al pueblo donde nací a estudiar la carrera menos pior que más me atrajo en el momento y para salir del apuro...

¿Receta para el desastre? Ya lo creo. La extraña relación de maternidad terminó en forma caótica creando vacíos emocionales que me atormentan hoy día; envidio a los que tienen la oportunidad de tener quién les abra la mente en sus escuelas; me hubiera gustado hacer amistades más duraderas en gringoland; también envidio mucho a quienes viven lejos de casa y se las arreglan por su cuenta; no me acaba de agradar este lugar, ni esta gente, ni la Universidad, me cuesta no caer en rutinas o en pensamientos mediocres y eso me causa angustia. Súmale, querido lector, que mis objetivos personales (de salud) se ven empañados por mi obesidad y baja autoestima. 

A pesar de todo aquello, he tenido facilidad con las personas, no me es difícil sonreírle a la vida y disfrutar de cosas pequeñas, me gusta tomarme tiempo para hablar con las personas y conocerlas de manera sincera y cordial, además de que todo el conocimiento inútil que me ha brindado el internet hace que sea, si no un libro de datos curiosos con patas, sí una buena escucha.

Y en medio de los baches emocionales en los que pocas cosas tomaban un verdadera sentido, aparece quien es mi actual y errática pareja de camino, con una historia igual de compleja en su interior aunque por el exterior fuera catalogada como triste nimiedad, al igual que la mía y otra serie de características que hizo algo que ha logrado durar más de dos años con más bajas que altas  y siempre con la actitud de crecer y lograr algo distinto a lo que todos piensan que serán nuestras vidas.

Fue en una de las ocasiones tristes en que escuché con detenimiento una conferencia de un tal Bobadilla. Sin entrar en detalles, me hizo recordar que el mundo no se trata de complacer a otros sino a mi mismo espíritu y a la misión a la que fue enviada. 

Pero, como todo, el sentimiento tiende a agotarse... Y una vez más encontré un lindo nido donde me hicieran sentir bien y donde, diciendo algunas promesas de acción, seguiría recibiendo buen trato y miradas aprobatorias de cariño a mi persona. La diferencia con esto es que el tiempo apremiaba y yo lo sentía como Garfio al escuchar en reloj perdido en la panza del cocodrilo, siempre acechándome y recordándome que las promesas vacías siempre llegarían a mal término con la gente que depositó su confianza en mí.

Esto no es vida, querido lector. Este andar sin definir un rumbo, sin pasiones verdaderas, tratando de agradar a quienes no nos darían un céntimo en caso de necesidad. No hago mucho por mí, pero tampoco hago algo concreto para ayudar a alguien más y mi alma ya lo resiente. Sé que a este edad pueden considerarse estas palabras como patéticos sentimientos fatalistas, pero son 21 años en los que pude haber desarrollado habilidades que hoy me estarían redituando en calidad de vida, en salud, en amistades duraderas, en fuentes de ingreso y, sobretodo, en sueños cumplidos.

En general he tenido buena suerte y buena vida. Pero el vivir sin pasiones me mata. Y es por eso que ayer que vi este video me conmovió hasta las lágrimas. Si tienes oportunidad dejar lo que haces en este momento e imaginarte a los 99 años en tu lecho de muerte, pregúntate qué harías hoy de diferente.






Pronto hablaré de mi crush eterno con Jerome Jarre, por lo mientras, aquí tengo un nuevo sueño para creer un poco más en mí y que no necesito estar en esa pirámide corporativa para ser feliz.

Gracias por leer hasta el final.

Ac

jueves, 23 de octubre de 2014

Con mi primera entrada, quiero poner en claro que...

Te recomiendo que escuches esta canción mientras lees mi desmadre

1) No esperes leer las dulces palabras con las que adorno mi hablar en público, de eso no se trata mi vida, ni mucho menos mis (el título lo dice) erráticas decisiones.

2) Aquí voy a exponer mis pensamientos al desnudo, mis opiniones crudas y los miedos que no se cansan de aferrarme a este mundo de personas que caminan sin sentido, estorbando a los que nos detenemos un momento a meditar nuestra razón de ser y que, en su mayoría, concluimos que la decisión más coherente es ir contracorriente.

3) Me duele escribir, tanto como me duele leer estos días. No pienso explicar este punto, forma parte de los demonios internos que aún no comprendo, pero que me paralizan a ratos y amenazan con quitarme la poca cordura que tengo, y que pienso recuperar dedicándole un tiempo diario a este blog, que, por todos los dioses, espero no llegue a oídos de familiares o conocidos, suficiente ya tienen con mi impetuosa pero sosa personalidad.

4) Mis decisiones han sido erráticas desde 2011, así que llevo tres años no siendo quien los demás esperan de mí, mintiendo a diestra y siniestra sobre mis acciones, dejando todo al último minuto, generando malos hábitos y cada día sintiéndome menos interesante, más alejada de mis sueños y de mi estado ideal de ser humano.

5) No busco tu condescendencia, simpatía o lástima. Ya tengo suficiente de esto en todos y cada uno de mis círculos sociales a mi alrededor. Creo que aquí podré ver mis adelantos. No pienso volver atrás. Cecilia, lo estás leyendo, NO VUELVAS A LO MISMO, quiérete tantito, levántate de la cama, lee, escucha un audio completo, lava tu ropa, barre, MUÉVETE DE DONDE ESTÁS, ya viste que nadie te va a ayudar si tú no lo haces por ti misma. 

6) No sé ni por qué sigo contándome puntos a mí misma. Aunque supongo que puedo hacer algunas aclaraciones sobre mi ideología:


  • Creo en Dios Todopoderoso, Creador de Cielo y de la Tierra, de todo lo visible y lo invisible, creo en los Profetas como Jesucristo, Buda y Gandhi, que con Amor y Sacrificio enseñaron a los humanos que el Camino Verdadero es no hacernos culeradas unos a otros ayudar a nuestros semejantes que en esta vida andan tan perdidos como nosotros. Creo en el Espíritu Santo que procede del Padre y de los Hijos que somos nosotros, que con todos recibimos una misma Adoración y Gloria y que es nuestra voz interna. No creo en ninguna Iglesia que corrompa los Ideales negando la Naturaleza Humana. Confieso que mi ideología no es única y que existen muchas formas de llegar a la Iluminación y las respeto en tanto hagan lo propio conmigo. Espero la Reencarnación y que en otra vida siga teniendo la misma iluminación, AMÉN 

  • La situación menos segura de esta vida es un empleo. En el tiempo que vivimos no es justo tener que trabajar cuarenta años jodiéndote  la vida y descuidando a tu familia para que alguien más alcance sus metas de prosperidad sólo porque somos lo suficientemente mediocres para no buscar algo nosotros mismos, pero eso sí, siempre quejándonos de la inseguridad, la economía y la pérdida de valores.

  • Si tus temas de conversación son, en su mayoría, sobre el tipo de boda que quieres, lo difícil que está la situación económica, la música de banda, la política, la religión, que odias ver películas que no estén dobladas al español, de que los verdaderos multiniveles son estafas (sólo por no informarte), de que te valga madres el sufrimiento de otro ser vivo, de lo orgulloso que estás por ser homofóbico, de que no concibes casarte y que tu pareja trabaje (o que estés buscando que te mantengan), de que una mujer no pueda tomar control de su cuerpo y decidir sobre el mismo, de que tus hijos no te respetan cuando ellos pasan más tiempo en la escuela o en la computadora que contigo, o simplemente te quejas de todo y no puedas dar una pinche solución, quiero que sepas de una vez que cualquier sonrisa que te dedique va a ser falsa. No estás cerca de ser mi amigo y mi intención siempre será demostrarte que la vida se trata de ser felices y respetar a los demás. No me vas a hacer cambiar de opinión.

  • Tengo problemas graves de poco control y disciplina que me hacen ser obesa. Creo, más bien, estoy segura, que mi autoestima también tiene que ver con ello. Estoy trabajando en mí misma.

  • Solía ser una lectora ávida de novelas y cualquier libro que se me pusiera enfrente. Ahora llevo meses sin poder acabar un libro.

  • El capitalismo solidario es la única ideología económica que considero verdaderamente justa. Si difieres conmigo, lee un poco sobre tendencias y con gusto lo platicamos.


  • Estoy en proceso de eliminar cualquier alimento de origen animal de mi dieta. Quiero ser en casa una vegana ejemplar, sin ser grosera ni invasiva. También creo que la única manera de llevar una alimentación balanceada en estos días es suplementándose o comiendo orgánico. Hay demasiadas chingaderas situaciones tóxicas a las que se somete nuestra comida. Decir esto en México es difícil, créelo.

  • Todas mis intenciones siempre han venido acompañadas de una inacción gigante. Eso me ha llevado a escribir lo que lees en este momento. Ya no quiero vivir así. Nadie lo merece. 





Ten un excelente día, prójimo desconocido. Espero no haberte deprimido. 

Ahora me siento mal por eso y busco cómo compensarlo...

Toma, una imagen que encontré de cajeta en una linda taza:



Ac